martes, 7 de agosto de 2012

NUESTROS PAJAROS: EL HORNERO


Es el ave nacional de la República Argentina. No se trata precisamente de un ave vistosa, como los pájaros que representan a la mayoría de los países. Pero tiene a cambio una gran cualidad: es un trabajador nato sabio previsor de los embates del tiempo. Es un verdadero artesano del barro, con el que llega a moldear una construcción tan sólida y formidable como posiblemente no exista en todo el reino de las aves.
HORNERO: Fumatius rufus
Recibe distintos nombres según las regiones uno muy difundido es el de Casero; en Santiago del Estero le dicen Caserita; los correntinos Alonso o Alonsito. Largo
19 cm.
DESCRIPCIÓN: Dorsal pardo con tono castaño. Garganta blanca. Ventral gris ocráceo. Alas pardas con banda canela. Cola castaña.
COSTUMBRES: el canto lo hacen a dúo los integrantes de una pareja. Canta fuerte, tanto de día como de noche. (Ver mas abajo:”La física subyacente en el dueto más popular “). Se alimenta de insectos, arácnidos, semillas y a veces pan. Construye el nido con barro y pajitas entremezcladas. A veces también estiércol. Tiene forma redondeada, con entrada ovalada, corto túnel y la cámara. En esta suele colocar algunas pajitas y cerdas. Lo ubica en postes, ramas de árboles, molinos, tranqueras, edificios, también en el suelo o dentro de recipientes.
En oportunidades nidos superpuestos, uno arriba de otro, hasta cuatro. A veces nidos anómalos, con la boca hacia arriba, con dos bocas, con bocas clausuradas o deformes.Se reproduce desde setiembre a diciembre. Pone 4 huevos, ovoidales, blancos. Los huevos son puestos en días alternos. El periodo de incubación es de 16-17 días. Los pichones permanecen en el nido 23-24 días. 



 

 
Los dos miembros de la pareja participan en la elaboración del nido, trabajando muy duro, hasta dar con el material más apropiado para su construcción. Usan su pico como única herramienta y con él forman una bolita de barro, con pajitas, raíces y estiércol o crin de caballo, como si fueran los pequeños ladrillitos de su rancho. Con decenas de viajes para depositar esos pedacitos de adobe construyen su nido, casi siempre, sobre un sitio visible, como ramas gruesas de árboles, techos, postes de luz o alambrado y monumentos o cornisas de edificios.  El interior está dividido en dos zonas por un tabique. Así, podemos distinguir una "sala" mayor, donde se instalará la cámara de cría y una anterior, más pequeña, que es una "galería" que da continuación a la entrada. Esta formidable estructura, es construida entre seis y ocho días, si las condiciones son favorables. Pesa unos 4 o 5 kilos y es capaz de soportar un peso de hasta 100 Kg.
HABITAT: áreas rurales, praderas, sabanas, montes, parques y jardines en áreas urbanas.
DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA: vive en todo el norte del país hasta Río Negro.
La física subyacente en el dueto más popular
Escuchar el canto de una pareja de horneros es una experiencia cotidiana, que uno puede disfrutar espontáneamente, aún en las ciudades. Lo que en general no apreciamos es que ese dueto es perfectamente coordinado y exhibe características únicas en el reino animal. Claro que, aún para los especialistas, descifrar las leyes que hay detrás del canto de los horneros requiere mucho trabajo y dedicación. De todas maneras, para no sentirnos privados de ese conocimiento, trataremos de interpretar algunos aspectos generales, sobre la base de los trabajos de Mindlin y colaboradores (Physical Review Letters, 91, 258104, 2003; Physical Review E, 72, 031905, 2005).
Cuando un hornero macho comienza su canto produce unas seis notas por segundo, y luego gradualmente aumenta el número de notas al mismo tiempo que éstas se acortan, hasta concluir luego de varios segundos. Por su parte, la hembra se suma casi instantáneamente, emitiendo un número menor de notas por segundo y de tono más alto. Si bien ella parece perder coordinación en el apuro, sus notas están perfectamente acopladas a las de su compañero. En efecto, los registros indican que las notas de la hembra coinciden de una manera compleja con la puntuación del macho, mostrando relaciones bien definidas, tales como una nota de la hembra por cada tres del macho, una cada cuatro, dos cada cinco, y otras posibles.
El estudio detallado del patrón de frecuencias muestra un comportamiento que es propio de los sistemas físicos conocidos como “osciladores no lineales forzados”. Para descifrar esta denominación comencemos diciendo que un oscilador lineal es, por ejemplo, el péndulo de un reloj, que se mueve periódicamente en torno a una posición de equilibrio. La oscilación del péndulo se vuelve no lineal cuando éste describe trayectorias más amplias. A su vez, una oscilación es forzada cuando una fuerza externa modifica el movimiento natural del péndulo, imponiéndole un ritmo diferente. Estas consideraciones son necesarias para comprender la analogía: el santo del hornero macho actúa como una fuerza externa que induce, y de alguna manera controla, el canto de la hembra.
Así el ritmo de emisión de notas de ella queda ligado al de él, y no puede tomar cualquier valor sino sólo los que son característicos del sistema acoplado. El resultado es que entonan melodías diferentes, pero conjugadas de una manera precisa.
Este tipo de estructuración en el canto no había sido observado antes en la naturaleza. Y lo interesante del modelo físico es que permite inferir el enorme grado de sofisticación que presenta el sistema neurológico de los horneros para coordinar todos los órganos involucrados en la producción del canto (oído, cerebro, siringe. pulmones, sacos aéreos). Es preciso notar que aún para los músicos más avezados. una ejecución similar es virtualmente imposible. Entonces, con entrada libre y gratuita, disfrutemos del dueto más exquisito y auténticamente nacional.
Dr. Claudio Berli
INTEC (CONICET-UNL) y Dpto. Física, FBCB, UNL
LEYENDAS DEL HORNERO
Félix Coluccio en su Diccionario Folklórico Argentino dice:
"que Jahé, el hijo de un indio anciano, era la única compañía de éste. Cierto día en que perseguía a un Carpincho, rendido por el cansancio, se tendió a descansar a la orilla de un río. Al despertar vio que de las aguas surgía una joven de extraordinaria belleza, quién, dirigiéndose a su choza con ligero paso, dejó encendido su corazón de amor. Para aspirar a su mano, Jahé y otros indios fueron envueltos en cueros frescos de animales de ¡a selva. A medida que el sol los contraía, iban abandonando varios de los pretendientes, hasta que sólo quedaron dos: Aguará y Jahé. Cuando Aguará pidió que lo sacaran de la terrible prisión, todos se prestaron para hacerlo, pero olvidaron por poco tiempo a Jahé.
Al volver para aclamarlo vencedor, vieron que de la enrollada piel que había contenido su cuerpo escapaba una avecilla que fue a posarse en un árbol cercano. Era Jahé, a quien los sufrimientos lo habían transformado en un ave. Un ave que hizo su nido con ayuda de paja y barro, y al cual no debe destruirse porque ese hecho acarrea una tormenta. Al comenzar su trabajo vio que otra ave parecida a él comenzaba a ayudarlo. Era la muchacha de la cual se había enamorado y que, también convertida en pájaro, se unió a él, para siempre, en el amor y en el trabajo”.
Una versión de origen histórico refiere que:
Juan Hornero, capitán español de las huestes que llegaron con Gaboto y que fueron las primeras en descubrir el maravilloso Paraná, se enamoró de una joven india. Pero su amor era imposible, pues el cacique se negaba a dar su consentimiento. Para amarse eternamente fundieron sus cuerpos en una hoguera y de allí surgieron transformados en dos órganaitigs (nombre guaraní del Hornero).
El, ingenioso como era, en la horqueta de un árbol construyó su nido de barro y paja, con dos compartimientos. En el más protegido, La hembra se dedica amorosamente a la cría.
De origen humano, según la leyenda los horneros conservan no solo su aptitud para fabricar un nido tan ingenioso, sino que parecen gustar de la compañía del hombre; y así, junto a la vivienda de los labradores, se ve siempre uno de esos
primorosos nidos, amalgamados fuertemente a la rama. Y en su puerta, uno de estos pajaritos, alegrando las horas de trabajo con la cascada maravillosa de sus trinos.
CREENCIAS
Carlos Villafuerte, en su libro Aves Argentinas y sus leyendas dice
·         Es creencia general que el Hornero no trabaja los domingos, y cuando lo hace, se considera que habrá un invierno lluvioso.
·         La noche en que nacen los polluelos, el macho alumbra el nido con luciérnagas.
·         Cuando construye el nido sobre la cumbrera de un rancho, éste se halla protegido de rayos y de centellas.
·         Cuando hace su nido en los árboles, cerca de las casas es de excelente augurio para el agricultor, pues la tierra dará abundantes frutos.
·         Sus gritos delatan la proximidad de reptiles y de animales dañinos.

Fuente: portalplanetasedna
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El hornero, un pájaro que junto a su pareja construye su nido: ¡un horno!
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MUCHAS COSAS LO DIFERENCIAN DE LAS OTRAS AVES
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VIVE EN PAREJA LA VIDA ENTERA
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CON SU PAREJA CANTA A DÚO, 
Y, SOBRE TODO, JUNTOS CONSTRUYEN UN NIDO SINGULAR




 

 hornero (Furnarius rufus)
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El hornero no es un pajarito cualquiera. Dos países (Argentina y Uruguay) lo denominan AVE DE LA PATRIA. Aunque, a decir verdad, su presencia está muy extendida en América del Sur: se lo puede encontrar desde el Mato Grosso a la Patagonia.

 
   

En Argentina y en Uruguay lo llaman hornero, en Brasil, Joao do barro, en Bolivia, ticuchi, y en Paraguay, Alfonsito (cuenta una leyenda paraguaya, que en una época lejana un tal Alfonso García, imitando al hornero hizo el primer rancho de barro).

 
   

El nido es un "horno" hecho con barro, ramitas, raíces, paja, crines y heces de animales, que ambos acarrean incansablemente en sus picos. La tarea la ejecutan por etapas; permitiendo así que los materiales se compacten y se sequen. Estos materiales son cementados con saliva, ya que las glándulas salivares de los horneros funcionan por encima de lo normal. El resultado es un "horno" de insospechada resistencia, que firmemente aguantará la lluvia y el viento. En la edificación el macho y la hembra trabajan durante dos semanas, que es el tiempo habitual empleado para completar la obra.



 

Este nido esférico, posee un tabique vertical en curvatura y una entrada circular hecha a su justa medida, a fin de impedir el paso de los depredadores. En el interior, y detrás del tabique, se encuentra la "alcoba", que es el sitio de incubación y cría.. .Al no ser reacio a la presencia del hombre, levanta su "vivienda" en lugares visibles; ramas, techos, horcones de los aljibes, tranqueras, postes del tendido eléctrico, etc.

 
 

  
  
 

 

 


  
 El hornero se reproduce entre septiembre y octubre, y al ser un ave sedentaria (y, por tanto, no migratoria) se ajusta a una rara costumbre estableciendo su particular traslado; para cada nidada construye un "horno" nuevo. A veces encima del otro, a guisa de un edificio. Los "hornos" desechados, rápidamente se lo disputan otras aves, ratones, culebras, y hombres (la gente lo usa como amuleto o como adorno).

 

 El nido alberga entre dos y cinco huevos que son incubados por la pareja durante unos quince días y de forma alternativa. Cuando uno anida, el otro sale a buscar el sustento, y al regresar, entona un canto especial (algo parecido a una contraseña) a fin de ser reconocido y que el otro salga al exterior con seguridad..
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el hombre de campo mantiene una colaboración explícita; ya que la tierra removida por el agricultor lo provee de larvas (base de su alimentación), y, a su vez, el agricultor también sale beneficiado por los horneros, pues estos liberan la tierra de organismos que posteriormente podrían derivar en plagas para el sembradío.

 

 Creencias
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Su apacible cercanía, la confianza que le demuestra a los humanos al anidar cerca de sus viviendas, lo curioso de su canto y la singularidad de su nido, fermentaron ricamente la imaginación del pueblo, hasta el punto de construir en torno al hornero un vasto repertorio de creencias, que sobreviven a través de las generaciones.
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De acuerdo a lo predicado por la sabiduría popular, la conducta del hornero acarrea un bagaje de buenos augurios:
-Su presencia en sí es generadora de suerte.
-Es bueno que anide cerca de los caseríos porque señala un año de óptimas cosechas.
-Si el hornero canta sobre el techo, anuncia tiempos de bonanza para los que viven en la casa.


El hornero y el clima
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El hombre de campo lo relaciona con la lluvia y la humedad:
-Al serle menester el barro para su nido, la sequía huye de él y se mantiene alejada (algo positivo para el campo y la siembra).
-Si el hornero canta con energía durante un temporal, significa que la lluvia pronto va a parar.
-Si hace su nido en el techo de una morada, la felicidad acunará a sus habitantes, pues, como dice el refrán: "En casa con nido de hornero no caen rayos".

 


 Otras cualidades
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Para el campesino, el hornero simboliza el cumplimiento del descanso dominical; dado que, si se lo viera levantando su nido en día domingo, seguro que se avecina la sequía que lo privará del barro, o vendrán fuertes lluvias que impedirán su trabajo. También aseguran que es un infalible guardián; sus chillidos de alarma avisan de la presencia de víboras o animales peligrosos, y además, con sus ruidos o infrecuentes movimientos, anuncia de la llegada de personas no gratas. .
Asimismo, en la "medicina" folclórica, el uso del "horno" es remedio infalible para las afecciones de la piel (especialmente quemaduras); se usa un trozo humedecido en agua y se pone cual un emplasto encima de la parte dañada.

 
 

 Igualmente existen creencias de otro matiz
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-El hornero encarna el sacrificio, porque aguanta a su pareja durante toda su vida.
-El hornero canta feliz porque no tiene suegra.
-El hornero construye un horno porque no le gusta que lo vean haciendo el amor.
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El hornero en la mitología de los indígenas del Chaco
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Según el mito, en épocas inmemoriales, y cuando el cielo y la Tierra estaban conectados por "El puente de la existencia", la gente carecía de un elemento primordial; el fuego (y no podían esperar nada de Prometeo ya que era de otra mitología). Entonces, el hombre atravesaba El puente y accedía al cielo a pedirle al Sol que le cocinara los alimentos. Mas, el Sol -de puro cascarrabias- no aceptaba risas de nadie en su presencia (ante él todos firmes, con la boca cerrada y sin meterse el dedo en la nariz). Cierto día al grupo se unió Tatsí, quien, justamente, se distinguía por su buen humor y propensión a la risa. Por lo tanto, ocurrió lo que se podía esperar; cuando el Sol para cocer los alimentos, se sentó sobre los cacharros y comenzó a soltar fuego por el trasero, Tatsí largó una atronadora risotada. Inmediatamente, el Sol, encolerizado, escupió fuego poniendo en fuga a los visitantes, y completó su obra incendiando la Tierra. La mayoría de los hombres murieron, y los que lograron sobrevivir se convirtieron en animales. De este modo, Tatsí, derivó en el actual hornero.



 

 


 
 ÁREA QUE CUBRE SU HÁBITAT EN LA REPUBLICA ARGENTINA.


fuente: linde5-otroenfoque.blogspot   
 Publicado por Ricardo Muñoz José 2010
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